mayo 23, 2007

Fracasos

Pedí muy poco, como de costumbre. Pedí con humildad, de otra forma no me sale pedir. Y no recibí nada, pero nada de nada; o quizás pensándolo bien recibí algo, pero no lo que quería. Y si no es lo que quería no me sirve.
Volví a la carga, como quien dice, y ya no pedí con humildad, exigí con autoridad. Tampoco recibí nada; o pensándolo bien no logre conseguir nada porque esta vez había exigido y cuando se exige siendo un perdedor se sabe solo se puede esperar ser humillado.