Un violeta
El interior del país variadísimo en paisajes, climas, actividades y tonadas comparte el rasgo de la negación de no ser la ciudad de buenos aires, esa ciudad reina del plata, llena de luces, bares, gente apurada, bocinazos y grandes tiendas, ciudad en donde todo sucede y nada acontece.
Una expo en el interior entonces, no era una expo agroganadera ni cooperativista, era una expo de deco, diseño y grandes oportunidades. Por supuesto allí estoy yo, entrando al lugar, sumergiéndome en una escalera de ingreso repleta de oportunidades, cada escalón supone un gran amontonamiento de prendas: en el primero son sweaters, en el segundo camisetas, en el tercero levanto una prenda de un azul violáceo precioso, ese azul que va a ser top la próxima temporada, ese azul que me despierta deseos de posesión, ese azul que lo quiero, pero antes de buscar el precio lo examino mas allá de ese azul y lo miro y lo veo-¡ah NO, tiene un cordón!-, las prendas qué tienen cordones no son posibles de fetichizar, así que lo dejo caer en la decepción de volver al cajón escalón de donde salio. Sigo por la escalera hacia abajo y noto que la escalera con sus escalones cajón y sus mercancías en realidad es un carrito de super gigante por el que estoy descendiendo; por eso quizás el descenso es complicado y no solo por el encandilamiento de la mercancía. Pongo mas atención en la bajada, es complicado bajar por un carrito de super, los fierritos que lo forman son finos para mis botas con tacos, logro llegar sana y salva al final de la escalera carrito.
Deco, este es el rincón deco que con ansias de imitar a grandes tiendas tratando de lograr un postmodernismo que al interior no ha llegado, el interior esta tratando de entrar a la modernidad, je. Ha apilado mesas de tamaño pequeño en forma de árbol. Un grupo de unos cinco o seis personas a punto de ingresar e la tercera edad (yo me pregunto si esta gente tiene mas o menos sesenta años, en este momento se entra enla tercera edad?) toma el te, los miro y me acerco al estante detrás de ellos y descubro que ninguna chuchería de la exhibidas me interesa.
Sigo el recorrido, se me acerca demasiado, pienso en el dinero de mi billetera y paso lista al cierre de mi cartera, que parece no haber sido violado, igual lo detengo y le pregunto que hacia tan cerca, no me contesta, es obvio que quería robarme, me armo de todo el aire que puedo y grito, grito mucho, imploro que se acerque la seguridad del lugar y pido que se hagan cargo de semejante tema, la gente me observa pero nadie me ayuda, ahora me pregunto quien iba a creer que yo necesitaba ayuda, si yo estaba manejando la situación muy bien, lo tenia prendido y no pensaba soltarlo, yo lo sostenía y yo pedía auxilio, pobre de él habrá pensado mas de uno,. Los gritos siguen saliendo de mis pulmones con menos aire pero con mas indignación, como se puede organizar tal evento sin tener el necesario personal de seguridad. Aparece el guardia, uniforme prestado y deslucido, sostiene al ladrón, abro mi cartera busco mi billetera la chequeo y tengo el dinero que tenia, hay un violeta allí dentro y nada más, entonces recuerdo que es el mismo billete que vi anoche cuando baje del taxi y le pague con todo el cambio que tenia.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home