septiembre 04, 2005

Transporte

Doble X prefirió acertadamente acompañarnos a la puerta, para estar seguro de que no fuéramos a hacer exactamente lo contrario de lo que nos indicara. Al llegar nos enfrentó a un dilema de difícil resolución: “pueden tomar el bondi tres cuadras para allá o tres cuadras para allá”.
En el primer caso, íbamos tres cuadras para atrás, a la terminal, y teníamos que esperar que el colectivo hiciera una larguísima vuelta de cómo treinta cuadras, antes de volver a aparecer, mágicamente para nosotros, tres cuadras después de la casa de la casa de Doble X. En el segundo caso, teníamos que tomar una avenida que doblaba en la esquina, seguirla por tres cuadras hasta cruzar la General Paz, donde XX nos confundió innecesariamente diciéndonos que la calle NO cambiaba de nombre como en Rivadavia (“entonces para qué lo dice, dios mio!, no se dá cuenta de que acordarme de esto me obliga a olvidarme de otra cosa?”), y después de no sé qué cordón policial que no sé para qué estaba puesto, encontraríamos la parada.
Un solo intercambio de miradas con X nos reveló que la posibilidad de tener que salir de capital federal nos excedía (ya sabemos que eran sólo dos cuadras, pero... ya es provincia!!), que ninguno se sentía ubicado una vez dobláramos la esquina, y que la palabra “policía” nos despertaba temores infantiles, infundados, e imbatibles.
Así que preferimos ir hasta la terminal, que siempre nos da la seguridad de no poder tomar el bondi en sentido contrario. Nos aseguramos de salir en la dirección que XX nos indicaba cual estatua de descubridor (seguía sin estar seguro de que no tomáramos la dirección 180 grados opuesta a la correcta, con buen criterio de su parte), en la cual encontramos un colectivo al cual nos subimos también corriendo, que a mitad de camino empezó a quemarse, por lo que nos bajamos y X me invitó un taxi hasta la puerta de casa de donde siguió rumbo al cumpleaños de M, donde me está diciendo que lo pasó bárbaro.
No escuché nada de que haya explotado un colectivo anoche, así que supongo que fue una buena noche para todos, al final.