julio 26, 2005

Manuel Mujica Lainez, El laberinto

Y en la estación cruel, cuando nieva y Toledo soporta reumatismos arcaicos; cuando las manchas de humedad caligrafían o borronean las paredes, y el brasero gruñe, inútil; cuando las goteras de nuestro techo reiteraban su tictac sobre los cuencos originales y estratégicos, distribuidos en las baldosas rotas del casón; lo mismo que en verano cuando el sol se ensaña con la meseta y puja por resquebrajar las rocas; cuando ningún alero, ningún soportal provee suficiente frescura en verano y en invierno, en primavera y en otoño, la suplica ronroneaba a siete voces:..."